En una nueva edición de nuestras MultiMoney Talk, conversamos con el economista Gerardo Corrales, reconocido analista financiero con amplia trayectoria en banca regional y director en el sistema financiero centroamericano. Su experiencia práctica, combinada con análisis macroeconómico, le permite ofrecer una visión clara sobre hacia dónde se mueven las economías de la región.
En esta sesión, uno de los focos principales fue El Salvador: su crecimiento, sus finanzas públicas, el impacto del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los retos estructurales que marcarán el 2026.
A continuación, te compartimos los puntos más relevantes.
Para Gerardo Corrales, el elemento más determinante para El Salvador en 2026 es el reciente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
El país tendrá acceso a 1,400 millones de dólares, y además organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID han mostrado disposición de aportar recursos adicionales en los próximos años.
Este respaldo no solo implica financiamiento más accesible, sino también una señal positiva hacia los mercados internacionales. Sin embargo, viene acompañado de compromisos: ajustes en gasto público, mayor disciplina fiscal y mejoras institucionales.
Si hay una debilidad clara en la economía salvadoreña, es el nivel de endeudamiento.
En 2025, la deuda pública ronda el 87% del Producto Interno Bruto, uno de los niveles más altos de la región. Aunque el país ha logrado un superávit primario (es decir, ingresos mayores que gastos antes de intereses), el peso del servicio de la deuda sigue siendo significativo.
Esto significa que el reto no es solo crecer, sino hacerlo manteniendo estabilidad fiscal.
Corrales lo planteó con claridad: el acuerdo con el FMI puede aliviar presiones, pero la sostenibilidad dependerá de la implementación de reformas y del manejo responsable de las finanzas públicas.
El Salvador ha mostrado crecimiento económico alrededor del 2.5%, aunque el último trimestre de 2025 sorprendió con un crecimiento interanual cercano al 5%.
Aun así, la economía todavía enfrenta el desafío de acelerar su ritmo de expansión.
El impulso reciente en seguridad ha generado un entorno más favorable para la inversión y el turismo, pero el reto ahora es traducir esa estabilidad en crecimiento más dinámico y sostenido.
Uno de los elementos diferenciales de El Salvador es su dolarización.
Esto significa que:
“Al haberse dolarizado la economía, se renuncia a la política monetaria propia y se le cede la soberanía monetaria al Banco Central de los Estados Unidos.” aseguró Corrales.
La ventaja es estabilidad. La limitación es que, ante choques externos o desaceleraciones internas, el país no puede ajustar tasas de interés de manera independiente.
Las remesas familiares continúan siendo uno de los motores más importantes del país.
Representan cerca del 30% del PIB, una proporción significativamente alta. En 2025 se registró un incremento importante, impulsado en parte por factores migratorios y decisiones anticipadas de envío de dinero.
Esto fortalece el consumo interno, pero también evidencia la fuerte dependencia del ingreso proveniente del exterior.
El turismo ha mostrado crecimiento relevante, impulsado por una estrategia clara de posicionamiento internacional y eventos que han generado visibilidad para el país.
Los ingresos por turismo representan ya cerca del 10% del PIB, consolidándose como un sector estratégico para la generación de divisas.
Corrales destacó que el énfasis en seguridad pública ha sido clave para mejorar la percepción internacional del país y dinamizar esta actividad.
A pesar de los avances en seguridad y estabilidad, la inversión extranjera directa mostró una caída importante en 2025.
Este es uno de los grandes retos para 2026: transformar la nueva percepción del país en mayores flujos de inversión productiva.
El entorno de mayor tranquilidad es una fortaleza, pero aún se requieren señales claras de estabilidad institucional y reglas consistentes para atraer capital de largo plazo.
El Salvador mantiene reservas internacionales equivalentes aproximadamente al 12% del PIB, un nivel menor en comparación con otros países de la región.
Este indicador es observado de cerca por las agencias calificadoras, ya que las reservas funcionan como un “colchón” ante posibles crisis externas.
De acuerdo con el análisis presentado en la MultiMoney Talk:
En palabras de Gerardo Corrales:
“El Salvador tiene el plus del apoyo del Fondo Monetario y de las agencias multilaterales; ahora el reto es implementar las reformas y consolidar la confianza.”
En MultiMoney creemos que entender estos factores es clave para tomar decisiones financieras informadas. El 2026 no se trata solo de crecimiento, sino de estabilidad, disciplina y confianza.